Ser amigo personal de Donald Trump —acudió a su toma de posesión en primera fila el pasado enero— no le ha privado a Bernard Arnault, presidente del grupo Louis Vuitton (LVMH), de perder una fortuna tras el pánico desatado en las Bolsas con el anuncio de aranceles a discreción por parte del presidente norteamericano.
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El propietario del conglomerado del lujo perdió 6.000 millones de dólares el jueves y más de 5.000 millones el viernes pasado en acciones de su compañía, sobre todo ante la previsión de los aranceles vinculados a sus marcas de moda y complementos (que fabrica en Asia principalmente), pero que muy pronto se harán extensivos a las firmas de joyería y relojería europeas como Chaumet, Bulgari, Tag Heuer, Hublot…
Y es que precisamente son las marcas relojeras las que más pueden sufrir teniendo en cuenta que se fabrican en Suiza, que ha sido especialmente castigada por el inquilino de la Casa Blanca imponiendo un arancel del 31% al país helvético. Siempre, claro está, que no se opte por exportar bajo el paraguas de la Unión Europea, que en principio tendrá un 20% de impuesto sobre este tipo de productos.
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A la toma de posesión de Trump el empresario acudió junto a su mujer, su hija y su hijo Alexandre (firme candidato a heredar el imperio LVMH), donde estuvieron en primera fila. “Acabo de regresar de Estados Unidos y he sido testigo de los vientos de optimismo que soplan en ese país”, dijo al volver. “Regresar a Francia es como darse una ducha de agua fría” aseguró a los medios internacionales tras la ceremonia.

