No es infrecuente encontrar dentro del ámbar o del copal insectos que han permanecido ‘congelados’ en el tiempo durante miles o millones de años. Se trata de un recurso muy apreciado por científicos, gemólogos, coleccionistas, joyeros, e inspiración para cineastas, pues de ahí parten también las novelas y la serie cinematográfica Jurassic Park.

Lo que sí que no es habitual es que el insecto en cuestión se encuentre dentro de una formación de ópalo. Pero así ha ocurrido y lo cuentan desde la Asociación norteamericana de entomología, que recientemente llevó a la GIA (el Instituto Gemológico de América) un espécimen comprado en la isla de Java, en Indonesia —aunque se desconoce con certeza su origen— en el que incrustado dentro de la gema, se encuentra un insecto datado entre 5 y 7 millones de años.
Sin explicaciones concluyentes
Tal y como explica el comprador, el gemólogo y entomólogo Brian Berger actualmente se están llevando a cabo más investigaciones sobre el espécimen. La teoría inicial es que este revestimiento puede significar que el ópalo en sí es ámbar opalizado.
En teoría, el insecto probablemente quedó atrapado en la savia o resina de un árbol que, con el tiempo y en las circunstancias adecuadas, se conservó como ámbar con el revestimiento del insecto. «Este es un proceso con el que muchos de nosotros estamos familiarizados» explica el gemólogo.
Sin embargo, también puede ocurrir un segundo proceso de opalización mucho más raro. Y así, en este caso, a medida que cambiaban las condiciones para el espécimen de ámbar, es posible que el ámbar se opalizara, conservando la inclusión. Sorprendentemente, la sílice que rodea al insecto también cambió estructuralmente para producir el juego de colores, explica.